La Religión y el mercantilismo vestido de oveja

Antes de comenzar con este artículo, sedebe aclarar que este es un punto de vista que se da desde mi persona en baseal conocimiento y vivencia de mi diario vivir.

Desde mi punto de vista la religión siempre ha sido un tema bastante delicado, pues se trata más que de un tema rutinario. La religión es más un tema histórico, porque para hablar sobre una creencia se debe saber su historia, su inicio y desarrollo, actualmente a nivel mundial existen más de 50 religiones, de las cuales solo 5 son de conocimiento mundial y las demás religiones nacientes y espontaneas, es importante mencionar este dato, pues en el mundo actual toda persona que tiene el poder de mover masas puede crear desde una sociedad hasta una religión propia que aunque no sea de conocimiento mundial no le quita el hecho de ser una doctrina para aquella determinada “sociedad”. Sin embargo muchas de estas religiones carecen de fundamentos y de pilares que sostengan su ideología, porque como su nombre lo indica son espontaneas y no tienen una historia que las sustente o que las fortalezca para que lleguen a crecer y a expandirse.

Pero claro esta no es la realidad de las religiones establecidas como la católica, cristiana, islamita, hinduista y budista porque además de poseer una historia durante el tiempo, son religiones que han sabido abrazar las distintas culturas, sin hacer diferencias ascendentes entre las personas y por lo contrario siempre profesando la bondad, la fe y esperanza.

Pero en una opinión meramente personal, creo que estas visiones se han visto distorsionadas por distintos factores humanos y terrenales. En ningún documento religioso se menciona o se exige cantidades monetarias, porque simplemente ninguna de estas doctrinas cree en el mercantilismo terrenal, de hecho todas estas aborrecen el hecho de que el ser humano se hunda en pensamientos netamente comerciales, ignorando  aquellos que fortalezcan su alma y ser. Pero  es más fácil creer que se puede ganar el cielo o la paz mediante un tributo, que por un sacrificio unipersonal y racional.

Es por esta razón que muchas de las personas llegan a confundir la fe y la bondad con comercialismo y consumismo.

El comercialismo es aquello que se da mediante el intercambio de un bien o servicio por otro, en tanto la bondad se refleja en las buenas acciones que puedes hacer por tu prójimo sin esperar nada a cambio.

Un ejemplo de esto es el pensar que por comprar un objeto a una persona necesitada ya estas ayudando y mostrando la bondad de tu persona, pero la diferencia de esa acción se determina en base al pensamiento racional.

Si la persona que llega a comprar por necesidad aquel objeto esto no pasa de ser comercial, pues si, se necesita se compra, pero sino necesitas y compras si es una acción desinteresada y bondadosa, porque simplemente das.

Mercantilismo, el lobo disfrazado de oveja

La tecnología es la vía por la que el mercantilismo se ha adentrado al mundo religioso, ya que por medio de este ahora se distribuye la información de forma inmediata, rápida y “económica”.

El costo es el determinante que ayudara a distinguir estos dos conceptos, aquellos productos que presentan un costo y que reflejan un claro interés económico son productos netamente mercantilistas, porque están pensados para obtener algo a cambio a diferencia de aquello a los que fácilmente puedes acceder sin costo alguno y sin dificultad alguna y que ofrezcan el mismo resultado.

Un pequeño ejemplo de esto son los documentos o libros virtuales del interés del creyente como la Biblia en pdf, que se puede descargar de forma gratuita, sin costo alguno y sin registro alguno, porque simplemente no se busca generar más que conocimiento.

La pequeña brecha que los separa

Diferenciar y no caer en el concepto mercantilista es una tarea atosigante, por lo que muchas se prefieren ignorar este hecho, ya que resulta más fácil y cómodo, pero ¿cómo no caer en el mercantilismo disfrazado de religión?

La intuición y la racionalidad  serán los factores que alejaran el vano concepto mercantilista de la religión.

¿Soy un consumista religioso?

Los parámetros de consumo son aplicables en este punto.

¿Consume por necesidad o por gusto?

Si es por necesidad y no consecutivamente, usted no es una persona consumista, por lo contrario es normal. Porque tampoco es necesario encerrarse en un mundo ambiguo para permanecer en un pensamiento propio.

El ser conservador no es malo y el ser curioso es parte de la naturaleza humana, entonces es normal que lleguemos algunas veces a caer en esta brecha, nadie es perfecto y nada en este mundo lo es, aunque lo aparente.

No caigamos en los supuestos, porque si bien el consumismo puede parecer malo, entonces es un mal necesario que debemos aceptar con el tiempo.

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